TICs, TAC, llegó la hora de medir
Según se define la tomografía axial computarizada (TAC) o tomografía computarizada (TC), es una técnica de imagen médica que utiliza radiación X para obtener cortes o secciones de objetos anatómicos con fines diagnósticos. Aunque es parte del conjunto de tecnologías que se utilizan a diario en el campo de la Salud, no podríamos catalogarla específicamente como TICs…de momento.
A pesar del increíble potencial diagnóstico del TAC, su empleo no está exento de riesgo. Un estudio realizado a gran escala en el que han participado tanto los sistemas de Salud del Reino Unido como de los Estados Unidos (NHS y NIH, respectivamente) analizaron 178.000 niños sometidos a TAC cerebrales entre los años 1985 y 2002. Los TAC cerebrales son los que emiten más radiación al cerebro y a la médula ósea; un TAC emite entre 10 y 1.000 veces más radiación que una radiografía tradicional (según la parte del cuerpo radiada). Tales datos resultan especialmente alarmantes en el caso de los niños, cuyo organismo es más radiosensible que el de un adulto. Como era de prever por tanto, el estudio puso de manifiesto la no inocuidad de la prueba de TAC en niños. Es más, llegó a la conclusión de que triplica el riesgo de cáncer en niños, especialmente de leucemia y tumores cerebrales.
Estos datos mencionados en el párrafo anterior son contundentes. Además hay que tener en cuenta que entre el 20% y el 50% de los TAC se realizan sin justificación debido a la existencia de una prueba alternativa o bien a que no son realmente esenciales. Todo ello potencia la idea de que cada vez más se requieren sistemas de interconexión entre especialistas y entre los mismos registros de escáneres. Así cada niño debería ser valorado de forma particular antes de realizarle un TAC. Y esta evaluación debe hacerse mediante tecnologías de comunicación. Nos explicamos.
Hace un tiempo cuando hablábamos de las imágenes radiológicas, planteábamos la necesidad de medir la dosis radiológica recibida por el paciente en una prueba, cuyo registro pormenorizado será imperativo legal europeo muy pronto (2014). En segundo lugar y como en muchas otras disciplinas también se necesita de una completa digitalización de datos y de la interoperabilidad entre sistemas. Que los datos asociados propiamente al TAC queden a disposición no sólo del médico prescriptor sino también de cualquier otro especialista al que acuda un niño (y en general, cualquier persona). Y para que esto sea factible, hay que volver al comienzo de lo que debería ser la base de una eSanidad: Una historia clínica electrónica accesible desde cualquier lugar.


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